ELMER CACERES LLICA ALCALDE DE CAYLLOMA

La telaraña del gobernador

Esta semana la novela —como calificó el gobernador a las investigaciones en su contra— se puso emocionante. Se conoció que entregaron S/ 10 mil a los consejeros en sobres como agradecimiento por sus votos y además algunas de las parcelas prometidas tenían un valor de US $ 1 millón. La jugada se extendió para apoderarse de Sedapar. También Cáceres Llica y sus “aliados” ya apuntaban a más tierras, esta vez de la gerencia regional de Agricultura. Aquí la crónica.

Escribe: Roberth Orihuela Quequezana

Fotos: Edson Flores Silloca

Sentado en una sala de la Corte Superior de Justicia de Arequipa el gobernador —sobrio— Elmer Cáceres Llica empieza su intervención a pedido del juez. Inicia calificando la investigación que la Fiscalía Anticorrupción sigue en su contra como una novela. Puede ser, parece una novela policial o un film de la mafia. Tiene todos los ingredientes: un corrupto y su grupo de fieles lacayos arman toda una red criminal para apropiarse de terrenos del Estado, usando como armas la gestión administrativa regional y a los consejeros como protectores. Pero sin saberlo incluyen en su “Telaraña” —Llica significa justamente eso en quechua— a un nuevo miembro, que se gana su confianza, pero no es más que una agente encubierta que graba sus conversaciones y obtiene pruebas de sus nada santos bussiness. Sí, la novela perfecta. El gobernador prueba con un ingrediente más, aunque este solo esté en su imaginación: el acoso de la agente, quien lo llama y le lleva piscos y whiskys, dice. Esto le agrega un poco de morbo a la historia, pero que evidentemente es falso, usado por el “Kuntur” solo para buscar desacreditar a la agente y, de pasadita, echarse flores como el galán del barrio; “el Charly”.

Elmer Cáceres Llica, quién sabe por síndrome de abstinencia, alega demencia, o eso podemos colegir de su actitud ante la fiscal, a quién básicamente tilda de racista. “Por mi piel canela me tienen detenido y a Yamila Osorio no. Como la fiscal es blanquita”. Señala, desafiante, que lo tienen preso porque es provinciano. Un argumento que no sorprende en él, pues no es la primera vez. Durante las elecciones regionales del 2018 utilizó el mismo argumento, victimizandose y obteniendo el beneplácito de sus seguidores. 

Está confiado que saldrá bien parado como en otras ocasiones. Aduce que todas las veces que fue acusado de un delito dio la cara, pero también acepta que lo sentenciaron dos veces; el ingrediente que faltaba en la novela: el corrupto fichado y con antecedentes de otros delitos. Pero esta vez no tiene a un abogado –Edwin Esquivel— que también defienda a la demandante y la haga desistir con mentiras y triquiñuelas totalmente ilegales. Esta vez no hay padres que acepten un pago a cambio de no insistir con la denuncia por la violación de su menor hija. Esta vez el tema es más grave de lo que él se imaginaba. 

Porque sí tenía previsto que podría ser investigado o denunciado por lo que hacía. Por eso le decía a la agente encubierta que no usara Whatsapp porque “te graban todo”. La instruía para que usara el aplicativo Telegram, este es más sigiloso y además no deja huellas. “Si eliminas algo también se elimina en el mío”, le dijo a la agente alguna vez, porque siempre hay dudas, siempre algo de desconfianza. Pero no se imaginaba que todo lo que hablaba, cuando estaba con la agente, se grababa y luego era transcrito por el fiscal y sus colaboradores.

Por eso cuando habló con los consejeros en una casa de uno de sus funcionarios de confianza, en el distrito de Aplao en la provincia de Castilla, sobre cómo debían hacer para obtener las obras de mantenimiento se los dijo sin desparpajo, con la confianza de estar con lacayos leales. Por eso cuando sus secuaces, los funcionarios Edwin Esquivel y Hugo Mendoza les entregaron plata y whiskys en una cevichería no tenían temor de que alguien los acuse. Y tampoco tenían miedo cuando William “Brem” Benavides y Leodan Llaiqui Cáceres le prometían puestos donde quisieran en obras que la región ejecuta por administración directa. Un almacenero, un residente, un supervisor, lo que quieran. Estaban entre amigos pues, los 7 cuates, los 7 consejeros leales, los que levantaban la mano cuando se les pedía, solicitaba y ordenaba. 

 Los cuates Hugo Mendoza y Elmer Cáceres. El primero habría entregado dinero a consejeros en sobres.
Qué tal trío de santas palomas. Edwin Esquivel es el de la derecha y también habría entregado S/ 10 mil en sobres.

¿Una interpelación a Marcelo Córdova por irregularidades en Autodema? No se discuta, hay que salvarlo. ¿Que la oposición quiere la cabeza del gerente general Gregorio Palma? No pues, hablemos con Palma un día antes y concertemos bien. Si no se obtienen los 8 votos, tenemos seguros siete y el voto dirimente y no pasa nada. ¿Que nuevamente se van contra Córdova porque para negociando puestos ahora en Copasa? No pasa nada, rechazamos la interpelación para que ni siquiera llegue al punto de responder ni una sola pregunta. Y si los de oposición piden reconsideración nos la pasamos por donde ya saben y la rechazamos.

Pero los votos no eran gratuitos. A cambio no sólo podían recibir S/ 10 mil, trago y obras, sino también unas parcelas en asociaciones agroindustriales. Sol Radiante de Majes o 4 de Diciembre de Caravelí o Pampas Bayas; aunque esta última se superponga al megaproyecto de irrigación Majes Siguas II. Terrenos de 5.000 metros cuadrados y valuados en la nada desdeñable cifra de US $ 1 millón. Y para que nadie se de cuenta debían proporcionar testaferros de confianza para ser inscritos en los padrones. La agente pudo inscribir el suyo en Pampas Bayas y otros consejeros hicieron lo propio con amigos, conocidos y hasta hermanos. Es el caso del consejero Wuile Ayñayanque, quién —tonto— pidió que inscriban a su hermano Winder. Y quien sabe, en algún momento también podrían jalar algunas tierras de la gerencia regional de Agricultura, porque “allí hay muchas”.

Para ganar siempre en el pleno del Consejo Regional los siete cuates debían estar unidos. Y si empataban con la oposición ahí tenían el confiable voto dirimente del presidente del pleno, quien debía ser siempre uno de ellos. Así se los pedía siempre el gobernador: no se desunan por favor. Y así lo hicieron durante más de un año, hasta cuando llegó el momento de elegir un nuevo presidente para el 2021. Esta vez hubo un pequeño conflicto. Miguel Guzmán quería probar más poder, pero tanto Elmer Cáceres como los otros seis amigos querían que Santiago Neyra sea quien dirija el pleno. Se impusieron y Guzmán se resintió. Empezaron a apodarlo “El llorón”, y los dejó, aunque no abandonó el proyecto de los terrenitos.

Para asegurarse el séptimo voto el grupo se vio en la obligación de fichar un nuevo jugador, y quién mejor que el goleador, el capitán histórico del FBC Melgar, el club mistiano dos veces campeón nacional: Ysrael “El Cachete” Zúñiga. Este, dice la Fiscalía, habría aceptado las condiciones y se unió a la repartija. Tal es el caso de que su padre fue contratado para hacer algunos trabajitos en la gerencia regional de Agricultura. Esto a pesar de que la ley se lo impide. Pero no pasa nada, mientras el jefe sea Cáceres Llica no importa que la prensa moleste o que la oposición se rasgue las vestiduras. Aquí manda el “Kuntur”.

El Cachete —hoy seguramente arrepentido de haber elegido un pésimo equipo— sería clave para obtener finalmente los terrenos en Pampas Bayas. La semana antepasada dio su voto para que se conceda la sesión en uso. Pero también dio su voto cuando se lo pidieron. Por ejemplo, para poner en el directorio de Sedapar, la empresa que da agua a Arequipa, a Javier Rospiglisi, un funcionario de SERVIR, pero a los intereses del gobernador. Ya en el cargo, no tomó mucho tiempo para echar al gerente de la empresa de servicios y poner a alguien de la confianza del gobernador y de su organización: el buen Richard Calvo. El mismo que les ayudaba a obtener terrenos de Autodema ahora lideraría una gran empresa estatal.

La promesa del gobernador y sus amigos empezaba a tomar más fuerza. Ya no solo tenían en sus manos el gobierno regional y el Consejo Regional, sino también Sedapar. Esta empresa que por varios años, bajo la gerencia de Juan Carlos Cordova, mostró siempre cifras en verde. Ahora no solo podían ser las obras en mantenimiento y licitaciones para los consejeros, sino también obras de saneamiento. Allí está la plata, pensaron.

El primer acto de novela perfecta debía tener un final. Y ese llegó el 23 de octubre. El gobernador cayó cuando salía de una fiesta familiar. Ebrio, descolocado, como nos lo imaginabamos estos últimos 3 años. La Fiscalía tenía orden de detención para otros 19. Hasta hoy entre detenidos y quienes se entregaron por voluntad propia hay 16. Falta capturar a 3: el asesor Edwin Esquivel y los consejeros Wuile Ayñayanque, Santiago Neyra y Richard Cervantes.

Además hay otros cinco que esperan en las sombras el avance de las investigaciones: Hugo Mendoza —amigo y compinche del gobernador—, William “Brem” Benavides —el que daba puestos de trabajo—, y los dirigentes de las asociaciones Luis Mondragón Denegri, Alexander Ccotaluque Ydme y Rocio del Carmen Murillo Chire.

Por lo pronto esta semana la Fiscalía deberá pedir prisión preventiva para los capturados. Este será el segundo capítulo. ¿Quién sabe qué sorpresas nos traerá?