Transar sin avanzar, golpe a la vista

Pedro Castillo ha demostrado ser mucho menos radical de lo que se le acusó durante la campaña electoral. La moderación, la apertura y el diálogo han sido parte de las características positivas del gobierno. Tiene un gabinete de ancha base, nada radical, progresista en términos políticos, más cercano a la centroizquierda que a la ideología del propio partido que lo llevó al gobierno, Perú Libre.

En menos de 100 días el gobierno ha buscado calmar los ánimos, apagar las voces más incendiarias en su interior y también complacer a la oposición entregando “las cabezas” de varios de sus ministros y funcionarios. El último cambio de gabinete demostró que el miedo de Castillo a la derecha política y mediática es superior a su confianza en la movilización popular que podría ser el sostén político de su gobierno.

Sin embargo, el gobierno se equivocó en su lectura de la realidad, creyeron que cediendo obtendrían una tregua política de sus adversarios. Ni bien asumió el nuevo gabinete la ultraderecha de Renovación Popular ya estaba “terruqueando” a la ministra de Cultura, los medios de comunicación por su parte estaban atacando a los ministros deEeducación e Interior, y nada hace pensar que los ataques se detengan.

Lo cierto es que la derecha es insaciable, no quieren que el gobierno trabaje, solo quieren boicotear cualquier decisión gubernamental. Para ello tienen a los medios de comunicación que amplifican sus críticas y magnifican los errores en los que incurre el presidente o sus ministros. Y manipulan deliberadamente a la opinión pública con una campaña orquestada de mentiras y calumnias.

“Si Castillo sigue entregando “cabezas” a la oposición como parte de sus concesiones, muy pronto entregará la suya propia”.

Pero lo peor es que cada vez se afirma la posición golpista y desestabilizadora en la mayoría de la oposición conservadora. Su estrategia no es solo debilitar al gobierno, es buscar el golpe de Estado, es sacar a Pedro Castillo. La conspiración es pública. La desestabilización económica y política es la antesala de la vacancia, que avanza a pasos acelerados. Hechos como la “regulación” de la cuestión de confianza aprobada por insistencia en el Congreso evidencian la decisión de la derecha de anular cualquier atribución del gobierno para evitar ser atropellado por la oposición congresal.

La conspiración no está reducida sólo a la derecha y sus medios de comunicación, también incluye —como muchos lo sospechábamos— a importantes sectores del empresariado. Esto en un reciente “chat” revelado por unos cuantos medios periodísticos, planifican apoyos y acciones contra el gobierno, además de hacer una “bolsa” para financiar acciones de desestabilización política. Merece un comentario aparte que este grave hecho no haya tenido la cobertura mediática que debe tener una acción antidemocrática y golpista. A diferencia de las ridículas y tontas conversaciones del WhatsApp de la bancada de Perú Libre que tuvieron una inmerecida cobertura y no pasaban de ser chismes políticos de los conflictos internos de un partido político en crisis.

Empresarios, políticos y periodistas conservadores conspiran contra la democracia, buscan hacerse del poder ante la impotencia de un gobierno si reflejos políticos, improvisado y precario, con pocos aliados, con un movimiento popular desorganizado y con un liderazgo sin visión que suma a personajes pintorescos como Ricardo Belmont para recibir “asesoramiento”. Y que además cede con frecuencia a las presiones de sus verdugos; si Castillo sigue entregando “cabezas” a la oposición como parte de sus concesiones, muy pronto entregará la suya propia.