Vuelve a nacer

Tras ser arrollado varios metros Josécho se levantó, pero no se dio cuenta que perdió más del 70% del rostro. Ahora sueña con recuperarse completamente y cumplir sus sueños

 La mirada de José Luis Vargas Calderon refleja las ganas de vivir, pese a su estado de salud. 

Por: Yorch Huamani Estrada

Fotos: Brenda Pilco Mamani

Tristeza, dolor y frustración es lo que refleja la mirada de José Luis Vargas Calderón. Y no es para menos, a sus cortos 30 años perdió el 70% de su rostro tras ser arrollado por una combi en el sector de Atalaya en Mariano Melgar. Ni en sus peores pesadillas imaginó vivir está nueva realidad. Solo le queda rezar para sentir algo de tranquilidad, pero también lo hace para buscar respuestas en su nueva vida.

“¿Porque me pasó esto a mí? ¿Qué hice para merecer esto? Quiero volver a mi vida anterior”, dice llorando al recordar aquella tarde del pasado 7 de julio cuando la custer de placa  A4F-743 lo atropelló y lo arrastró varios metros. 

El joven ayudaba económicamente a su familia con la venta de helados desde hace más de cinco años. Entre 50 y 60 soles eran las ganancias que le dejaba el pequeño negocio todos los días. El dinero lo destinaba para ayudar a pagar la carrera de Químico Farmacéutico de su hermano Rodrigo y también para pagar sus estudios de Mecánica Automotriz en Senati. 

Josécho, como lo llama su familia, ha sonreído una vez en los dos últimos meses. Fue cuando vio a su familia luego de recibir el alta médica, el pasado 27 de agosto, del área de quemados del hospital Honorio Delgado Espinoza. Pero su sonrisa es opacada por las graves heridas que le dejó el accidente, pues sus labios no están en su sitio y tiene que esforzarse para hablar. Pese a esto, hace dos semanas recuperó el habla. Lo primero que hizo fue llamar a su mamá y contarle que estaba bien y que pronto se volverían a ver. 

“La llamé al medio día, era su hora de descanso. Cuando le dije quién soy no me creía y le conté que recuperé el habla. También le dije que no se preocupara y que pronto nos íbamos a ver. Hablamos media hora”, relata mientras de su ojo cae una lágrima que no puede controlar. 

Su familia es el motivo por el cual se aferró a la vida. 

A causa de las heridas en la boca, el joven heladero no puede degustar su comida favorita. arroz con pollo, o hasta una simple salchipapa. “No puedo comer bien, sufro para comer”, dice acongojado.

Pese a lo difícil que es su vida luego del 7 de julio, José Luis Vargas Calderón, mantiene las ganas de vivir y cumplir su sueño de ser mecánico automotriz. Pero es válido preguntarse ¿Después de todo lo que le pasó quiere seguir adelante? ¿Quién le motivó a ello? 

La respuesta a las interrogantes es: su familia. Pero quién le dió más fuerza fue un compañero de piso, se trata del suboficial PNP, Edgar Quina. Este ingresó al área de quemados del hospital Honorio Delgado Espinoza luego que explotará delante de él un balón de gas mientras cocinaba, lo que le provocó graves heridas en sus dos manos. 

“Empezamos a conversar porque él estaba al frente de mi cama y le pregunté que le había pasado. Me contó sobre la explosión de gas. Y cuando le conté mi historia me reconoció y se sorprendió, porque seguía vivo. Me mostró las fotos del accidente y las noticias en su celular”, cuenta. 

Josécho nunca olvidará al agente policial porque éste le decía que no debe caer en la depresión —aunque parezca imposible, —para evitar más dolor en su familiar. “Me decía que soy joven para cumplir mis sueños a pesar de lo que me tocó vivir. Lo recuerdo con mucha nostalgia y rezo a Dios para que se recupere pronto y vuelva con su familia. Espero algún día visitarlo a su comisaría en Simón Bolívar y agradecerle por sus palabras”, relata. 

Todas las mañanas pide a Dios curarse para rehacer su vida

Por esto Josécho quiere terminar sus estudios en Senati, trabajar como mecánico y abrir su taller para ayudar a su familia. “No sé si me permitan continuar mis estudios en Senati, espero que sí. Quiero cumplir mis sueños porque mis amigos ya terminaron la carrera el año pasado, yo lo dejé por la pandemia”, explica.

El pasatiempo de José Luis Vargas era jugar una pichanguita con sus amigos, ir al estadio y alentar a su querido Melgar. Pero esto tendrá que esperar hasta que se recupere plenamente. El último jueves vio una vez más jugar a la selección peruana contra Uruguay, no gritó el gol de Renato Tapia con euforia y emoción como lo hacía antes debido a su estado de salud.

“Quiero sanarme por completo, para cumplir mis sueños. Por eso pido ser referido a Lima para la cirugía plástica”, suplica.

Este último viernes la fiscalía de Mariano Melgar inició la investigación preparatoria contra el chofer, Víctor Zambrano Soncco, por las lesiones graves que le provocó al joven comerciante. 

La fiscalía reveló que el conductor circulaba con el vehículo en las calles de la Ciudad Blanca con fallas mecánicas en los frenos y en la suspensión. Incluso laboraba con la licencia vencida. Asimismo, la custer de la empresa Etrabus que pertenece al Sistema Integrado de Transporte (SITransporte) no tenía autorización para prestar servicios. 

La fiscal Rosalym Mendoza Abril detalló que el chofer es investigado en libertad y tiene que cumplir con no ausentarse de la ciudad. Además acudir al Poder Judicial para justificar sus actividades y también las veces que sea requerido por el juez. No debe volver a cometer el mismo delito, caso contrario será enviado a prisión preventiva.